La tecnología puede anticipar reacciones, comparar alternativas y detectar problemas antes de lanzar un producto o servicio. Sin embargo, los especialistas advierten que no reemplaza la investigación con personas reales.
El MIT Sloan School of Management destacó en su último boletín un nuevo campo de aplicación para la inteligencia artificial generativa: simular cómo podría responder el público frente a una decisión empresarial.
La propuesta consiste en utilizar modelos de IA para realizar una primera prueba antes de invertir tiempo y dinero en una investigación de mercado tradicional.
Una especie de ensayo general
John Horton, profesor asociado del MIT Sloan, explicó que las empresas ya pueden construir perfiles digitales, comparar numerosas alternativas y explorar posibles reacciones ante cambios de precios, productos o servicios.
La herramienta permitiría detectar errores tempranos y reducir la cantidad de opciones que luego deberán probarse con clientes reales. Para comercios, profesionales y emprendimientos de Funes, podría servir para evaluar una promoción, una propuesta comercial o una nueva experiencia de atención antes de implementarla.
La inteligencia artificial no tiene la última palabra
El propio MIT aclara que estas simulaciones no deben tomarse como una respuesta definitiva. Funcionan como una orientación inicial que luego debe validarse mediante información confiable e investigación con personas reales.
También recomienda repetir las pruebas con distintos modelos y consignas, además de conservar un registro de las herramientas y preguntas utilizadas. De esta manera, los resultados pueden revisarse, reproducirse y auditarse.
El MIT define este uso de la inteligencia artificial como un “ensayo general” de bajo costo para investigaciones más amplias: una herramienta para encontrar problemas, ordenar alternativas y tomar mejores decisiones, sin reemplazar el criterio humano. Fuente: MIT Sloan School of Management.


