El misterio de los diminutos brazos del T. rex podría haber sido resuelto: la evolución eligió la mordida
Durante décadas, los pequeños brazos del Tyrannosaurus rex alimentaron teorías, bromas y debates científicos. ¿Eran inútiles? ¿Servían para sujetar presas? ¿Fueron un “error” evolutivo? Ahora, una nueva investigación desarrollada por especialistas británicos aporta una explicación que empieza a cerrar el enigma: los gigantescos depredadores del período Cretácico habrían reducido sus extremidades delanteras porque ya no las necesitaban para cazar.

