La fiebre de los pines llegó a los Juegos Suramericanos: el particular trueque que une a atletas y fanáticos

La fiebre de los pines llegó a los Juegos Suramericanos: el particular trueque que une a atletas y fanáticos

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Más allá de las medallas, en Rosario, Santa Fe y Rafaela se desarrolla otra competencia informal: conseguir y cambiar los pequeños pines de las distintas delegaciones. Atletas, voluntarios, periodistas y espectadores participan de una tradición vinculada al movimiento olímpico.

Los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 dejaron otra postal además de las competencias y los podios: el intercambio de pines entre deportistas, voluntarios, periodistas y fanáticos.

La práctica, conocida como pin trading, se repite en los accesos a los escenarios deportivos y en las zonas de encuentro de las delegaciones. Los participantes buscan sumar a sus colecciones insignias de otros países y, para conseguirlas, ofrecen las propias.

La escena fue retratada por Rosario3, que recorrió distintos espacios de los Juegos y registró cómo los pequeños objetos metálicos se transformaron en una especie de moneda de intercambio entre quienes participan del evento.

Un intercambio que atraviesa fronteras

Los atletas suelen llegar a los Juegos con pines de sus respectivas delegaciones para intercambiar con deportistas de otros países. Con el correr de las jornadas, la costumbre también se extendió a voluntarios, periodistas y espectadores.

La dinámica es sencilla: alguien muestra los pines que tiene disponibles y busca otro que le interese. La negociación puede producirse antes o después de una competencia, en las tribunas o mientras los deportistas se desplazan por los distintos escenarios.

En los Juegos de Santa Fe 2026 participan delegaciones de 15 países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, Panamá, Ecuador, Bolivia, Aruba, Curazao, Guyana y Surinam.

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También se pueden comprar pines oficiales

El intercambio no es la única manera de conseguirlos. La tienda oficial de los Juegos Suramericanos ofrece distintos productos vinculados al evento y actualmente comercializa, entre otros artículos, el Pin Capi, dedicado a la mascota oficial de Santa Fe 2026, a $4.500.

Sin embargo, el atractivo para los coleccionistas está precisamente en conseguir diseños correspondientes a otras delegaciones o vinculados con determinados deportes.

Entre los ejemplares mencionados durante estos Juegos aparecen los de Colombia y Panamá, mientras que los correspondientes a Aruba, Curazao, Surinam y Guyana son señalados como algunos de los más difíciles de encontrar.

De las acreditaciones a las mochilas

Los pines suelen colocarse en las cintas de las acreditaciones, pero también aparecen en camperas, mochilas y bolsos.

La idea no es solamente coleccionar objetos. Cada intercambio representa el recuerdo de una persona, una delegación o una competencia compartida durante los Juegos.

Por eso, un pin puede terminar teniendo un valor sentimental mucho mayor que su precio comercial.

Una tradición que viene del movimiento olímpico

El intercambio de insignias tiene una larga historia dentro del movimiento olímpico. Fuentes especializadas ubican sus antecedentes en los primeros Juegos Olímpicos modernos y señalan que los atletas comenzaron a intercambiar estos objetos como símbolo de amistad internacional alrededor de París 1924.

Con el tiempo, la práctica se convirtió en una actividad de coleccionismo que trascendió a los propios deportistas y alcanzó a espectadores y aficionados.

El pin trading también estuvo presente en acontecimientos recientes como Buenos Aires 2018, los Juegos Suramericanos de la Juventud Rosario 2022 y los Juegos Panamericanos Santiago 2023, según los relevamientos publicados durante Santa Fe 2026.

Los otros recuerdos que dejan los Juegos

Los Suramericanos Santa Fe 2026 se desarrollan del 12 al 26 de septiembre, con Rosario, Santa Fe y Rafaela como sedes principales. Participan más de 4.000 atletas de 15 países, en 43 deportes y 60 disciplinas.

En ese contexto, los pines representan una cara menos visible de la competencia: una tradición que no entrega medallas ni aparece en los podios, pero que permite que atletas y aficionados se lleven consigo un pequeño recuerdo de los encuentros que se producen alrededor del deporte.

Y, como sucede con cualquier colección, siempre queda una pregunta abierta entre quienes participan del intercambio: ¿qué pin falta para completar la colección?