Desde este lunes 23 de febrero, el boleto del transporte urbano de pasajeros en Rosario pasó a costar $1.720.
La actualización de la tarifa vuelve a poner en agenda un tema que impacta de lleno en la vida cotidiana: el costo de la movilidad. Aunque se trata del sistema urbano rosarino, el dato también es seguido de cerca en Funes por la cantidad de personas que trabajan, estudian o realizan trámites en Rosario de manera habitual.
El nuevo valor funciona como referencia para el bolsillo metropolitano y reabre una discusión que va más allá del número puntual: cuánto pesa trasladarse en el presupuesto mensual de estudiantes, trabajadores y familias.
En muchos casos, las subas en el transporte llevan a reorganizar rutinas: agrupar trámites, reducir viajes innecesarios, combinar salidas o revisar alternativas de traslado.
Para Funes, donde conviven movilidad en auto, remises, viajes interurbanos y circulación diaria hacia Rosario, estas decisiones tienen un efecto directo en la economía familiar y en la planificación semanal.
Más allá de la tarifa puntual, el debate de fondo sigue siendo el mismo: cómo sostener un sistema de movilidad con previsibilidad de costos para los usuarios.
