La ciudad avanza en la recuperación de un sitio clave de su historia con una obra que busca construir memoria, identidad y futuro
Un paso hacia la reconstrucción colectiva
La ciudad de Funes será escenario este miércoles de un momento cargado de significado: la apertura de sobres para la licitación del nuevo Espacio de la Memoria en la histórica Quinta de Funes.
El proyecto, impulsado por el gobierno provincial, representa mucho más que una obra pública: es una apuesta a resignificar un lugar atravesado por el dolor, transformándolo en un espacio de reflexión, encuentro y construcción democrática.
Una obra para recuperar y cuidar
La intervención contará con una inversión superior a los 460 millones de pesos y tendrá un plazo de ejecución estimado de 150 días.
En esta primera etapa se llevarán adelante trabajos fundamentales para poner en valor el predio, entre ellos:
- Cerramiento perimetral completo
- Iluminación integral del espacio
- Construcción de áreas funcionales (oficinas, sanitarios y depósitos)
- Mejora del galpón existente y accesos
El objetivo es garantizar condiciones de seguridad y accesibilidad que permitan abrir definitivamente el sitio a la comunidad.

Un sitio que interpela y enseña
La Quinta de Funes no es un lugar más. Durante la última dictadura, funcionó como un centro clandestino de detención, formando parte del entramado represivo que marcó a toda la región.
Hoy, ese mismo espacio se proyecta como un ámbito para preservar la memoria, promover los derechos humanos y fortalecer la identidad colectiva.
De la memoria al futuro
Desde la Secretaría de Derechos Humanos, encabezada por Emilio Jatón, destacaron que la recuperación de estos sitios es clave para sostener una sociedad con memoria activa.
La iniciativa busca que la Quinta deje atrás el abandono y se convierta en un espacio vivo, donde nuevas generaciones puedan conocer, reflexionar y construir una mirada crítica sobre el pasado.
Un lugar para toda la comunidad
El camino de transformación comenzó años atrás, cuando el predio fue señalizado como sitio de memoria y posteriormente expropiado para este fin.
Hoy, con el inicio de esta obra, Funes da un paso más en ese proceso: convertir un lugar marcado por la violencia en un símbolo de aprendizaje, encuentro y esperanza.
Porque allí donde hubo silencio, ahora se busca abrir la palabra. Y donde hubo oscuridad, construir un espacio para la memoria, la verdad y el futuro.


