En Funes y el Gran Rosario, el calor fuerte ya empieza a mostrar señales claras de retirada. No es un corte abrupto, sino una transición progresiva típica de finales de verano e inicio de otoño, con días todavía cálidos pero noches cada vez más frescas.
Un cambio gradual, no de golpe
Históricamente, marzo es un mes bisagra en la región. Las temperaturas máximas comienzan a bajar de forma sostenida, pasando de picos de 32–35 °C a rangos más moderados de 24–28 °C hacia fin de mes.
Al mismo tiempo, las mínimas descienden con mayor velocidad. Esto se siente sobre todo a la mañana temprano y de noche, donde ya aparecen valores cercanos a los 14–18 °C. Esa amplitud térmica es la señal más clara de que el calor intenso quedó atrás.
¿Cuándo podemos decir que “terminó el calor”?
En términos prácticos, en Funes el calor fuerte suele darse por terminado entre fines de marzo y la primera quincena de abril. Desde ahí, entramos en un período más estable, con días templados y menos humedad.
Esto no significa que no vuelvan jornadas calurosas. Es normal tener “veranitos” aislados en abril, incluso con temperaturas cercanas a 30 °C, pero ya no sostenidas ni dominantes.
Qué esperar en lo inmediato
Para las próximas semanas:
- Menos días extremos de calor
- Más noches frescas (clave para descansar mejor)
- Mayor variabilidad: días templados con algunos picos aislados
- Primeros frentes fríos más consistentes
Clave práctica para Funes
Si estás organizando actividades, obras o eventos:
- El período ideal empieza ahora: menos estrés térmico
- Aprovechar mañanas y tardes (mejor rendimiento)
- Reducir dependencia de aire acondicionado
El verano no se va de un día para el otro, pero en Funes ya estamos claramente del otro lado del pico.


