Newell’s rompió una racha de más de 16 años: rescató el clásico en Arroyito cuando parecía perdido

Newell’s rompió una racha de más de 16 años: rescató el clásico en Arroyito cuando parecía perdido

Newell’s empató 1-1 ante Central con un gol agónico de Cóccaro y rompió una racha de más de 16 años en el Gigante de Arroyito. Newell’s empató 1-1 ante Central con un gol agónico de Cóccaro y rompió una racha de más de 16 años en el Gigante de Arroyito.
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La Lepra perdía 1 a 0 y prácticamente no había inquietado a Central, pero Cóccaro apareció en tiempo de descuento para marcar un empate agónico. Cortó seis derrotas consecutivas ante el Canalla y consiguió algo que no lograba desde abril de 2010: terminar empatando un clásico en el Gigante después de haber estado abajo en el marcador.

Newell’s no ganó. Pero difícilmente un empate pueda sentirse tanto como una victoria.

Cuando el clásico parecía definido, cuando el Gigante esperaba solamente el pitazo final para desatar otra fiesta canalla, apareció Matías Cóccaro. El delantero rojinegro encontró una pelota en el área y puso el 1 a 1 que primero fue anulado y después, VAR mediante, se convirtió en el gol más festejado por la Lepra en mucho tiempo.

El empate puso fin a una serie que empezaba a resultar demasiado pesada: Central había ganado los últimos seis clásicos consecutivos. Newell’s sigue sin vencer a su eterno rival —ya son nueve encuentros—, pero esta vez logró frenar la caída.

Y además rompió otra racha mucho más larga.

Dieciséis años para volver a levantar un clásico en Arroyito

Hay que retroceder hasta el 18 de abril de 2010 para encontrar la última vez que Newell’s terminó empatando un clásico en el Gigante después de haber comenzado perdiendo.

Aquella tarde Diego Braghieri puso rápidamente en ventaja a Central y Rolando Schiavi igualó de penal para el equipo del Parque. El partido terminó 1 a 1.

Pasaron más de 16 años.

En el medio hubo victorias, derrotas y otros empates, pero nunca volvió a darse en Arroyito esa situación: que Central estuviera arriba y Newell’s consiguiera rescatar el partido.

Hasta este domingo.

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Central fue más y encontró el gol antes del descanso

El partido había arrancado con la intensidad habitual de un clásico, aunque con pocas situaciones claras.

Central se mostró más cómodo, presionó arriba y consiguió que Newell’s jugara demasiado lejos del arco rival. El equipo de Frank Kudelka apostó muchas veces al envío largo para Cóccaro, pero le costó generar asociaciones y sostener la pelota.

Cuando el primer tiempo parecía terminar sin goles, apareció Gastón Ávila.

En tiempo agregado, el defensor tomó un rebote dentro del área y sacó una volea espectacular para poner el 1 a 0 y hacer explotar al Gigante.

El resultado reflejaba lo que se había visto: sin ser ampliamente superior, Central había tenido mayor control y Newell’s casi no había conseguido lastimar.

Kudelka movió el banco y la Lepra fue por todo

El panorama tampoco cambió demasiado en el comienzo del complemento.

Newell’s seguía teniendo dificultades para llegar con peligro y Kudelka empezó a buscar respuestas desde el banco. El equipo se adelantó algunos metros y, sobre el cierre, el entrenador terminó acumulando delanteros.

Ya no había demasiado lugar para la elaboración.

Había que poner la pelota cerca del área y esperar.

Y funcionó.

Cuando Central tenía prácticamente los tres puntos guardados, llegó un envío largo, la pelota quedó viva dentro del área y Cóccaro definió ante la salida del arquero canalla.

El asistente levantó la bandera y durante algunos minutos Arroyito respiró.

Pero apareció el VAR.

La revisión determinó que el delantero estaba habilitado y el árbitro terminó convalidando el 1 a 1.

Del festejo contenido se pasó al desahogo rojinegro.

Un punto que pesa mucho más que uno

El empate no cambia la historia reciente del clásico de un día para el otro. Central conserva una amplia ventaja en los enfrentamientos de los últimos años y Newell’s todavía deberá esperar para volver a ganarle.

Pero algo se rompió este domingo.

La Lepra evitó una séptima derrota consecutiva, consiguió llevarse algo de un partido que parecía perdido y logró reaccionar en Arroyito como no lo hacía desde 2010.

Para Central quedó exactamente la sensación contraria: tuvo el clásico en las manos durante prácticamente todo el segundo tiempo y lo dejó escapar cuando ya se preparaba para festejar.

Los clásicos muchas veces tienen estas cosas.

Newell’s casi no había encontrado respuestas durante toda la tarde. Le alcanzó con una. Llegó en la última, con suspenso, revisión y VAR incluido.

Y después de más de 16 años, volvió a levantarse de la lona en el Gigante.